“¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre. Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. Así que no temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos.”
Mateo 10:29-31
Así como cada uno de nosotros tiene un llamado o una tarea diferente que hacer para el Señor, cada uno de nosotros va a recorrer un camino ligeramente diferente para entender lo que realmente es la oración.
El Señor le hablará a cada uno de nosotros de diferente manera, y la forma en que el Señor habla a una persona puede ser muy diferente de la manera en que habla a otra.
¿Por qué?
Porque el Señor no está interesado en conseguir que aprendamos reglas y requisitos de vida ni que vivamos siguiendo meramente los dictados de un reglamento.
Quiere que vayamos a Él para que lo conozcamos por nosotros mismos.
Quiere una relación única con cada uno de nosotros, así como nos creó a cada uno como individuos únicos.
Lo esencial para el Señor es la relación, y la llave maestra es la oración.
“Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. Y un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico, trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura. Y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verle, porque Jesús estaba a punto de pasar por allí. Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa. Entonces él se apresuró a descender y le recibió con gozo. Y al ver esto, todos murmuraban, diciendo: Ha ido a hospedarse con un hombre pecador. Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado. Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Abraham; porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
Lucas 19:1-10
“Saliendo Jesús de allí, se retiró a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí, una mujer cananea que había salido de aquella comarca, comenzó a gritar, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija está terriblemente endemoniada. Pero Él no le respondió palabra. Y acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: Atiéndela, pues viene gritando tras nosotros. Y respondiendo Él, dijo: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Pero acercándose ella, se postró ante Él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Y Él respondió y dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos. Pero ella dijo: Sí, Señor; pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Oh mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas. Y su hija quedó sana desde aquel momento.”
Mateo 15:21-28
“Pues su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,”
2 Pedro 1:3
Por medio del conocimiento del Señor, recibiremos todas las cosas necesarias para la vida, la semejanza al Señor, si quieres decirlo así.
Esto es ser más como el Señor Jesús, anunciando más del Reino de los cielos a la tierra, luchando por la misma justicia por la que lucharon los que estamos en Cristo a lo largo de toda la historia para proclamándola a cada generación.
Tenemos promesas grandísimas y preciosas que nos han sido dadas para que podamos vivir conforme a la naturaleza divina que el Señor ha puesto en todo el que cree que el Señor Jesús murió por sus pecados y resucitó, para que vivamos por la plenitud del Espíritu Santo sembrado en nosotros como anticipo de todo lo que el Señor planea hacer en nosotros, a través de nosotros y por nosotros.
“¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”
1 Corintios 6:19
“Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente,”
1 Corintios 2:12
“Y Él os dio vida a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), y con Él nos resucitó, y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de su gracia por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.”
Efesios 2:1-10
Diariamente enfrentamos diferentes retos, unos más grandes que otros.
Todos tenemos (o deberíamos tener) sueños y metas que nos inspiren a seguir luchando con fuerza y valentía.
Cada uno tiene esa área en dónde se ha tenido que esforzar más, todos somos diferentes, lo que para alguien es muy fácil puede que para otra persona requiera un poco más de dedicación.
Por esta razón debemos encontrar nuestra identidad y fortalecerla en Cristo, no podemos ser una copia de alguien más.
La comparación puede ser muy dañina, siempre habrá personas mucho mejores que nosotros en diferentes áreas.
Quizás admiramos a alguien, inclusive nos podemos inspirar en lo que él o ella hacen, sin embargo, no podemos pretender llegar a ser como esa persona es.
Esto nos lleva al reto de colocarnos metas y trabajar por alcanzarlas.
La vida no es fácil, el mismo Jesús nos dijo que tendríamos aflicciones, pero Él ya venció y nos ha dado la capacidad de tener fuerza, sabiduría y emprendimiento para alcanzar aquello que nos proponemos y que está dentro de su voluntad.
Éxito es disfrutar el camino y cada paso que se da.
Por eso debemos celebrar cada logro que tenemos, no importa su tamaño, si hoy logramos hacer un poco mejor algo que ayer nos costaba es bueno detenerse, felicitarse y decir: puedo hacer o dar más, lo estoy haciendo bien.
Muchas veces quizás somos muy perfeccionistas y duros con nosotros mismos.
Creo que debemos buscar la excelencia, sin embargo, es bueno bajar el ritmo y reflexionar sobre las cosas buenas que estamos haciendo.
Los pequeños logros también se celebran, esto hace que la vida sea más emocionante.
Quiero animarte a disfrutar de cada segundo de la vida, no pierdas la capacidad de asombro.
Se rescatan varios puntos:
1) No importa cuántas veces lo tengas que intentar, hazlo
2) Quizás a la primera no te salga, no desistas
3) No sabes cuándo te saldrá y aun cuando llegues solo a la mitad ya es un avance, sigue hacia adelante
4) El Señor nos da dado la capacidad de subir una cuerda ¡y muchas cosas más!
Hoy quiero animarte para que hagas un alto, celebres la vida y los pequeños logros, la suma de cada uno de ellos te llevarán a cosas mayores.
Quita la crítica contigo mismo, cambia la forma en la que te ves, piensas y hablas de ti, eres una hermosa creación de Dios, y Él te ha dotado para que tengas éxito en todo lo que hagas.
“¿No te lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.”
Josué 1:9
LOS DIEZ HÁBITOS MÁS DAÑINOS PARA EL CEREBRO
1. No tomar el desayuno
2. Acostarse a dormir muy tarde
3. Alto consumo de azúcar, panes y pastas
4. Usar gorro, bufanda o calcetines, mientras duermes
5. Bloquear o contener la orina
6. Consumir exceso de carnes rojas
7. La ira y la ofensa
8. No participar en ejercicios grupales
9. Dejar de frecuentar a tus amigos o no hacer nuevas amistades
10. Y estar quejándose de todo
11. Si puedes comer a diario Aguacate, tomate, avena, apio, cocoa, frutos secos, huevos, frutas, aceitunas, beber mucha agua y consumir aceite de olivas, así como tomar una copa de vino, un vasio de cerveza o de wisky, una vez al día, no caen mal.
12. ¡Ah!, y lee mucho, aprende algo nuevo, resuelve crucigramas, cruciletras o sudoko; mueve tus neuronas.
Luego de leer estos consejos, practícalos para mantenerte sano



