Estímulo que induce el deseo de algo.
Persona, cosa o circunstancia que provoca.
- Atracción
- Provocación
- Incitación,
- Seducción,
- Sugestión,
- Fascinación.
Tanto en hebreo como en griego, en las escrituras, acorde con el contexto significa: sacar, provocar, sacar afuera lo que hay dentro de la persona.
Cuando la provocación o la prueba es sacar afuera lo malo, lo inadecuado, lo no sano, el pecado, se denomina tentación.
“Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y Él mismo no tienta a nadie. Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión.”
Santiago 1:13-14
Cuando la provocación, la prueba, es para sacar desde adentro, lo bueno lo saludable, lo beneficioso, no se llama tentación, sino para afianzar, comprobar, utilizar y sacar desde adentro lo bueno.
Las pruebas del Señor nos hacen crecer, fortalecemos nuestra fe y confianza en Él.
“Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman.”
Santiago 1:12
Ahora,
“no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba,
como en el día de Masah en el desierto,
cuando vuestros padres me tentaron,
me probaron, aunque habían visto mi obra.”
Salmos 95:8-9
Aquí la escritura está expresando, cuando le reclamaron a Dios, era intentando sacarle lo malo a Dios, Dios no tiene nada malo, pero el pueblo de Israel ante la desconfianza de la protección del Señor en medio del desierto, intentaron decirle que les estaba mintiendo.
“Los hijos de Israel, toda la congregación, llegaron al desierto de Zin en el mes primero; y el pueblo se quedó en Cades. Allí murió Miriam y allí la sepultaron.
Y no había agua para la congregación; y se juntaron contra Moisés y Aarón. El pueblo contendió con Moisés y le habló, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos perecido cuando nuestros hermanos murieron delante del Señor! ¿Por qué, pues, has traído al pueblo del Señor a este desierto, para que nosotros y nuestros animales muramos aquí? ¿Y por qué nos hiciste subir de Egipto, para traernos a este miserable lugar? No es lugar de sementeras, ni de higueras, ni de viñas, ni de granados, ni aun hay agua para beber. Entonces Moisés y Aarón fueron de delante de la asamblea a la puerta de la tienda de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y se les apareció la gloria del Señor. Y habló el Señor a Moisés, diciendo: Toma la vara y reúne a la congregación, tú y tu hermano Aarón, y hablad a la peña a la vista de ellos, para que la peña dé su agua. Así sacarás para ellos agua de la peña, y beban la congregación y sus animales.Tomó Moisés la vara de la presencia del Señor, tal como Él se lo había ordenado; y Moisés y Aarón reunieron al pueblo ante la peña. Y él les dijo: Oíd, ahora, rebeldes. ¿Sacaremos agua de esta peña para vosotros? Entonces Moisés levantó su mano y golpeó la peña dos veces con su vara, y brotó agua en abundancia, y bebió el pueblo y sus animales. Y el Señor dijo a Moisés y a Aarón: Porque vosotros no me creísteis a fin de tratarme como santo ante los ojos de los hijos de Israel, por tanto no conduciréis a este pueblo a la tierra que les he dado. Aquellas fueron las aguas de Meriba porque los hijos de Israel contendieron con el Señor, y Él manifestó su santidad entre ellos.”
Números 20:1-13
Aquí el que salió tentado fue Moisés y Aaron, no le creyeron al Señor y golpearon la peña, a Moisés no lo castigaron al impedirle entrar a la tierra de Canaán, cedió ante la presión del pueblo y actuó en incredulidad (no le creyó a Dios), hicieron no de la forma que el Señor les indicó.
Toda tentación empieza con un solo pensamiento, el cual tenemos la capacidad de ignorar o dejar que se quede en nuestra mente.
Si se queda allí lo más probable es que gane una posición de avanzada en nuestro interior.
La tentación en sí misma no es pecado, pero si nos incita a pecar y desobedecer al Señor, si no lo bloqueamos conduce a decepción, fracaso, aislamientos y otras consecuencias negativas.
“destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo,”
2 Corintios 10:5
“Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.”
Romanos 12:1-3
Gracias al Espíritu Santo tenemos la capacidad de evaluar, seleccionar y cultivar lo que produzca y entre a nuestra mente. Podemos impedir que nuestra mente se desvíe hacia lo malo, por eso debemos de optar:
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad.”
Filipenses 4:8
“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.”
2 Timoteo 3:16-17
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
Romanos 10:17
“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.”
1 Juan 2:15-16
“Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz; en todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomad también el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos;”
Efesios 6:10-18
“Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne.”
Gálatas 5:16
Recuerde el caso de David:
· Se asomó por la ventana
· Vio a una mujer desnuda
· Preguntó por ella: mujer casada, su esposo era un soldado no Israelita que estaba en guerra defendiendo a David su rey
· La mandó a traer
· Adulteró
· Las consecuencias de este acto singular de desobediencia lo persiguió el resto de su existencia y reinado
· Pidió perdón y el Señor lo perdonó
Cada vez que algo entre a nuestro campo de sensación o percepción, sea interno o externo, debemos evaluarlo y pasarlo por el filtro de la palabra del Señor.
Hágase estas preguntas:
· ¿Por qué sigo pensando y hablando de esto?
· ¿Cuál es la raíz?
· Si sigo dándole rodeos a esto, ¿en qué voy a terminar?
· No se deje llevar por sus impulsos y deseos
· Usted puede elegir
“Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.”
1 Corintios 10:31



