El dolor es muy real en la vida de cada persona, El proceso de santificación del creyente en Cristo es muy real, Las conversaciones y las decisiones son muy reales.
Los eventos que nos pasan en la niñez, la relación con los padres, la pérdida de los padres, las actuaciones de otras personas alrededor de uno etc… y la manera como uno reacciona hacia todos esos eventos; van construyendo nuestro interior, pero a pesar de todo, de ser una persona maravillosa, siempre tendremos la sensación en nuestro interior, que no es la realidad, que no somos tan maravillosos como nos ven; que soy una mentira.
La vergüenza se vuelve una forma de presentar nuestro interior, lo que realmente somos, las relaciones y eventos que nos suceden, nosotros vamos construyendo otra realidad (persona) que es diferente a la interior.
Porque dentro de nosotros en el corazón, en el alma, nuestra mente y en nuestro espíritu, están escondidos nuestros dolores, nuestras perdidas, nuestras adicciones, nuestras mentiras, nuestro secreto, es decir vamos almacenando todo lo que no queremos que los demás sepan acerca de nuestra historia, de nuestra vida, sea lo que sea.
Así que nuestra presentación externa que damos a cerca de nuestro interior, no es lo real, lo que implica un gran dolor, pero de ninguna manera vamos a permitir que alguien entre y conozca la realidad de nuestro interior.
En la relación con el Señor muchas veces hacemos lo mismo, y creemos, que al nacer de nuevo en Cristo, Él destruyó todo nuestro interior, lo cual no es cierto.
“Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y añadió: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.”
Apocalipsis 21:5
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.”
2 Corintios 5:17
“Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo, y sucedió que cuando el demonio salió, el mudo habló; y las multitudes se maravillaron. Pero algunos de ellos dijeron: Él echa fuera los demonios por Beelzebú, príncipe de los demonios. Y otros, para ponerle a prueba, demandaban de Él una señal del cielo. Pero conociendo Él sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y una casa dividida contra sí misma, se derrumba. Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá en pie su reino? Porque vosotros decís que yo echo fuera demonios por Beelzebú. Y si yo echo fuera demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan fuera vuestros hijos? Por consiguiente, ellos serán vuestros jueces. Pero si yo por el dedo de Dios echo fuera los demonios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte, bien armado, custodia su palacio, sus bienes están seguros. Pero cuando uno más fuerte que él lo ataca y lo vence, le quita todas sus armas en las cuales había confiado y distribuye su botín. El que no está conmigo, contra mí está; y el que conmigo no recoge, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos buscando descanso; y al no hallarlo, dice: «Volveré a mi casa de donde salí». Y cuando llega, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando, moran allí; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero.”
Lucas 11:11-26
En el interior de la persona (mente, espíritu, alma, el yo) es donde pensamos, sentimos y creamos, nuestras emociones existen, nuestras relaciones están enterradas, pero es lo que realmente nosotros somos.
Todos y cada uno somos una creación única, el Señor respeta a su creación, Él nunca va a entrar arbitrariamente, porque no es ladrón ni salteador.
El Señor murió por la persona humana, esto incluye su cuerpo físico donde está su mente y donde está fusionado su espíritu, por lo cual sabemos que el Señor nos ama.
Hay algunos creyentes en Cristo que creen que su objetivo espiritual es erradicar la carne y que de alguna manera entrar en la dimensión espiritual y enfocarse en el espíritu y que la carne se irá desapareciendo.
Esta es una doctrina filosófica antigua, raíces del gnosticismo del budismo y otras similares y que creemos que eso es lo que dice el versículo:
” yo debo menguar para que crezcas tú”
“Es necesario que Él crezca, y que yo disminuya.
El que procede de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra, procede de la tierra y habla de la tierra. El que procede del cielo está sobre todos.”
Juan 3:30-31
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
Gálatas 2:20
Pero note bien, el Espíritu Santo está diciendo una cosa muy diferente.
Hay un solo Jesucristo, no miles de jesucristos, y este Señor Jesucristo quiere vivir en ti por medio de su espíritu Santo para sanarte, transformarte y ha determinado que la única manera es de adentro hacia afuera.
“El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: «De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva».”
Juan 7:38
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; …”
Juan 14:6
Pero nos hemos creído una mentira, que no merecemos el Amor de Dios por lo pecadores que somos y que Él se avergüenza de nosotros y Él está esperando que le reconstruyamos nuestro interior con nuestras mejores habilidades para complacerlo y así lograremos el Amor del Señor.
Pero al darnos cuenta que nunca lo lograremos vivimos bajo el temor y aún los mejores comentaristas bíblicos creyentes en Cristo, que la gracia consiste en un Amor inmerecido.
Nos hemos creído esta mentirota.
Esa mentirota empezó en el huerto del Edén con esta acusación hacia el Señor, de parte de la serpiente antigua (satanás) cuando les dijo a Adán y Eva, no puedes confiar en Él, Él te está mintiendo, Él no es bueno contigo y por lo tanto Él se avergüenza de ti porque Él te conoce realmente.
Este es el verdadero problema central, por lo cual no le creemos al Señor, ni confiamos en Él.
“Y la serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: «No comeréis de ningún árbol del huerto»? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, ha dicho Dios: «No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis». Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis. Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal. Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.”
Génesis 3:1-6
Pero también aprendimos, la mayoría de nosotros, que si uno miente, se salva, la mentira se convierte en un mecanismo de autodefensa. De donde sale la actitud de nosotros de que la verdad es dolorosa. Todo lo contrario a lo que es la verdad:
“y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
Juan 8:32
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.”
Juan 14:6
Cuando conocemos la verdad nos damos cuenta de la mentira, la mentira es la que duele.
Así uno aprende a escapar, cuando uno tiene problemas y alguien empieza a confrontarlo con la verdad, el sistema de protección empieza a tambalear y uno queda expuesto y al quedar expuesto cree que escuchar la voz del Señor es que se vaya y huya de la corrección y se toman decisiones basadas en la mentira pero al mismo tiempo si estamos en Cristo y Cristo está en nosotros, en donde Él conociéndonos realmente, entra teniendo en cuenta nuestro estado y comienza a trabajar, a hacer nuevas todas las cosas, es decir su carácter, ata al hombre fuerte que nos tenía esclavizados por medio del pecado y de la muerte, reparte ese botín de mentira y hace todo nuestro interior con la verdad, pero no se queda ahí, comienza el proceso de santificación, es decir actuar en concordancia con la nueva criatura.
Este proceso puede durar días, meses, años, dependiendo de su actitud y confianza ante el Señor y su Espíritu Santo para hacer nuevas todas las cosas.
Y comienza el Señor a hacer cosas maravillosas desde nuestro interior.
Pero al comienzo se dan las dos situaciones tratando uno de ser el espiritual, actuando para el Señor y este primer ciclo lo deja cansado, lleno de temor, y llega a un momento donde uno dice, no me importa nada, pero el segundo ciclo y de forma simultánea lo está haciendo el Señor en nosotros con su Espíritu que habita en el creyente en Cristo:
“Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar.”
Mateo 11:28
“a saber, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación.”
2 Corintios 5:19
Lo primero que hizo el Señor Jesucristo es que se hizo carne, es la primera verdad que usted debe conocer, mente, cuerpo y alma en una unidad, es decir que lo que el Señor creó no está mal, nuestra carne no es mala, usted no es malo, se introdujo el mal en usted.
El Señor es suficientemente poderoso para tomarnos a cada uno de nosotros para tejer algo absolutamente milagroso uniendo su vida a la vida nuestra.
Estos dos ciclos se dan al mismo tiempo en el que está en Cristo, usted tratando de ser espiritual y ser una nueva criatura y el Señor moldeándolo a su imagen.
Por eso también cuando el Señor nos dice que nos ama, nosotros no lo creemos, porque posiblemente estamos pensando que el no nos conoce, por que sino no se uniría a nosotros.
Todo cambia cuando le creemos las verdades al Señor, nunca nos ha dicho que nosotros nos cambiemos sino que le creamos que Él con todo su poder y su amor está haciendo que nosotros vivamos como la nueva criatura que ya nos hizo.
Y terminaremos en algún momento actuando en verdad y ya no tendríamos que avergonzarnos ni mentir para que las personas tengan un concepto favorable hacia mí y empezar a disfrutar y otros disfrutar la libertad en Cristo.
Ningún esclavo se liberta a sí mismo, siempre es libertado por alguien diferente a él mismo. Se podrá escapar, pero sigue siendo esclavo.
Tomemos la decisión que Jacob tomo en un momento de su existencia, cuando le dijo al Señor:
“Entonces el hombre dijo: Suéltame porque raya el alba. Pero Jacob respondió: No te soltaré si no me bendices.”
Génesis 32:26
El Señor no está en nuestras vidas para ayudar a manejar nuestras situaciones o a manejar nuestro comportamiento, eso solamente sería externo, Él lo que quiere es sanar, Él vive adentro, habitar con y en nosotros, no solamente acompañar o visitar.
Para transformarnos desde adentro en donde se radica la mentira y la vergüenza.
Él sabe absolutamente todo acerca de nosotros, dentro y fuera.
Él nunca va a estar desilusionado de nosotros, porque nunca estuvo ilusionado.
Él es el que tiene buenos pensamientos para nosotros.
“Pues considerad, hermanos, vuestro llamamiento; no hubo muchos sabios conforme a la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que Dios ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte; y lo vil y despreciado del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para anular lo que es; para que nadie se jacte delante de Dios. Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención, para que, tal como está escrito: El que se gloría, que se gloríe en el Señor.”
1 Corintios 26:30
Ver video: “La incredulidad”
Conversación:
Señor Jesucristo, tú me conoces
“Oh Señor, tú me has escudriñado y conocido.
Tú conoces mi sentarme y mi levantarme;
desde lejos comprendes mis pensamientos.
Tú escudriñas mi senda y mi descanso,
y conoces bien todos mis caminos.
Aun antes de que haya palabra en mi boca,
he aquí, oh Señor, tú ya la sabes toda.
Por detrás y por delante me has cercado,
y tu mano pusiste sobre mí.
Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí;
es muy elevado, no lo puedo alcanzar.
¿Adónde me iré de tu Espíritu,
o adónde huiré de tu presencia?
Si subo a los cielos, he aquí, allí estás tú;
si en el Seol preparo mi lecho, allí estás tú.
Si tomo las alas del alba,
y si habito en lo más remoto del mar,
aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
Si digo: Ciertamente las tinieblas me envolverán,
y la luz en torno mío será noche;
ni aun las tinieblas son oscuras para ti,
y la noche brilla como el día.
Las tinieblas y la luz son iguales para ti.
Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho;
maravillosas son tus obras,
y mi alma lo sabe muy bien.
No estaba oculto de ti mi cuerpo,
cuando en secreto fui formado,
y entretejido en las profundidades de la tierra.
¡Cuán preciosos también son para mí, oh Dios, tus pensamientos!
¡Cuán inmensa es la suma de ellos!
Si los contara, serían más que la arena;
al despertar aún estoy contigo.
Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón;
pruébame y conoce mis inquietudes.
Y ve si hay en mí camino malo,
y guíame en el camino eterno.”
Salmo 139:1-12,17-18,23-24
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