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I

Nada es pecado. Todo es pecado

El  mundo oscila entre generación y generación de un extremo a otro. En un tiempo generacional todo se considera pecado y la humanidad se vuelve mojigata, hipócrita, ignorante y miedosa; pero no quiere decir que deje de pecar.  Como solución a esta situación, en la siguiente generación se pasa al otro extremo, entonces nada es pecado y la raza humana se deprava, no tiene principios morales, éticos y se deshumaniza, tal como nos encontramos en estos momentos a nivel mundial.

El término pecado se asocia, por tanto, con lo malo, defectuoso, inadecuado, impropio, usándose expresiones como “que pecado, se cayó, Que pecado, está ciego, Que pecado, no sabe leer”.  Nada de esto es cierto como pecado, ya que etimológicamente significa errar al blanco, no atinar.

El vocablo es fundamentalmente bíblico. Se utiliza cuando se desobedece a Dios. Quien hace lo contrario de lo que Dios ha dicho, peca. Por esto, para saber qué es pecado, debemos conocer lo que Dios ha dicho en su palabra escrita, La Biblia.  Como consecuencia se genera que todo pecado es mortal, porque se relaciona directamente con la voluntad de Dios (“La paga del pecado es muerte…” Rom. 6:23). No hay pecados veniales, no consecuencias diferentes, no se empata si se reza, ni existe otro tipo de solución como rezos, esfuerzos o sacrificios, ya que ninguna de estas posibilidades devuelve la vida, que se pierde con el pecado.

Todo ser humano nace muerto y pecador porque desciende de Adán y Eva, quienes introdujeron el pecado cuando desobedecieron una orden específica de su Creador.  “Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron” (Rom. 5:12). El pecado es una condición en la cual llegamos todas las personas al mundo, y también, con su paga la muerte. 

Dios ha establecido qué debemos y qué no debemos hacer, motivado por el amor que nos tiene, por eso, desobedecerlo nos perjudica y nos hace daño.  Él quiere el bienestar del ser humano. Su sabiduría, amor, justicia y el hecho de conocernos plenamente por habernos creado, lo guían con respecto a cuanto nos ordena.

La solución al pecado es doble.  Por una parte, se debe saber de la condición de muerte (sin vida) en la que está todo ser humano y la forma de cómo recuperar la vida, lo cual se logra por medio del Señor Jesucristo (muerto y resucitado).  La segunda parte corresponde al apartarse del pecado, que también se obtiene obedeciendo al Señor Jesucristo.  Concluyendo, todo esto se alcanza conociendo al Cristo que habla en La Biblia, relacionándose con Él en forma viva, personal e histórica.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16)

Hablar con el Señor

Uno de los aspectos más importantes del relacionamiento con las personas es la comunicación. La conversación es la fundamental fuente

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Matrícula curso de Exégesis y Hermenéutica Literaria

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