La depresión es una de las armas más destructivas de nuestros enemigos. «El ladrón (satanás) no viene más que a robar, matar y destruir» Juan 10: 10. El lanza sus dardos de injuria, insulto o rechazo, los mismos que sumados al enojo, la amargura o el resentimiento, y multiplicados por la auto-compasión o auto-conmiseración, dan como resultado la depresión (rechazo + amargura x auto-conmiseración o lástima = depresión). Nos deprimimos simplemente porque no hacemos un proceso de perdón en el momento en que somos rechazados. Si acumulamos amargura, el resultado siempre será una vida de tristeza y soledad.
¿Cómo vencer la depresión?
- Orar. Dejar de mirar el problema y buscar a Dios.
- Leer la palabra de Dios Y meditar en ella.
- Cantar, alabar y dar gracias al Señor. «Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón, dando siempre gracias a Dios el Padre por todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo» Efesios 5: 19-20.
- Reemplazar las mentiras de nuestros enemigos por la palabra de Dios. Ellos dicen: «De esto nada bueno va a salir», por su parte la Palabra de Dios dice: «… a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien» Romanos 8:28 (RVR). Ellos dicen: «Dios te dejó», la Palabra dice: ««Nunca te dejaré; jamás te abandonaré»» Hebreos 13:5.
- Apartarnos de personas depresivas, temerosas y negativas. Los sentimientos negativos son contagiosos. No podemos enfrentar nuestras luchas si estamos mal rodeados. «Si alguno de ustedes es miedoso o cobarde, que vuelva a su casa, no sea que desanime también a sus hermanos» Deuteronomio 20:8.
- Rodearnos de personas sabias. «Padre misericordioso […] quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren» 2 Corintios 1:3-4.
- Vencer el orgullo y reconocer que necesitamos de las oraciones de otros.
- Perdonar cualquier ofensa que pueda estar causando la depresión. No podemos dejar que broten raíces de amargura en nuestro corazón.
- Seleccionar cuidadosamente el tipo de música que vamos a oír. «Dedicarle canciones al corazón afligido es como echarle vinagre a una herida o como andar desabrigado en un día de frío » Proverbios 25:20 (Canciones de despecho).
- Motivar nuestro corazón con las promesas de dios. «David se alarmó, pues la tropa hablaba de apedrearlo; y es que todos se sentían amargados por la pérdida de sus hijos e hijas. Pero cobró ánimo y puso su confianza en el Señor su Dios» 1 Samuel 30:6.
- Ayudar a otros. Muchas veces nos deprimimos o se aumenta el nivel de depresión porque solo nos concentramos en nuestro problema. No obstante, si les damos de nuestro tiempo a otros, las emociones dejarán de controlar nuestra voluntad.
- Confesar victoria.
¿Cómo venció Jesús la tristeza?
- Reconoció la tristeza. «Ahora todo mi ser está angustiado» Juan 12:27. “… me dejarán solo» Juan 16:32.
- Enfocó su atención en otros. «Jesús sabía que le había llegado la hora de abandonar a este mundo para volver al Padre. Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. [… ] Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos» Juan 13: 1,5.
- Oró. «… comenzó a sentirse triste y angustiado», sin embargo, ¿qué hizo? «… se postró sobre su rostro y oró» Mateo 26:37, 39.
- A pesar de sus sentimientos, Jesús sabía que su padre jamás lo abandonaría. «… ustedes serán dispersados, y cada uno se irá a su propia casa y a mí me dejarán solo. Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo» Juan 16:32.
- Alabó a Dios. «Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti» Juan 17: 1.



