El pecado se define como no atinar, o errar ante la voluntad de Dios.
Dicho de otra manera, es frustrar o impedir la perfecta voluntad del Señor para nuestras vidas:
“Espantaos, oh cielos, por esto,
y temblad, quedad en extremo desolados — declara el Señor.
Porque dos males ha hecho mi pueblo:
me han abandonado a mí,
fuente de aguas vivas,
y han cavado para sí cisternas,
cisternas agrietadas que no retienen el agua.”
Jeremías 2:12-13
“¿No te ha sucedido esto
por haber dejado al Señor tu Dios,
cuando Él te guiaba por el camino?”
Jeremías 2:17
“Lámpara es a mis pies tu palabra,
y luz para mi camino.”
Salmos 119:105
“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.”
2 Timoteo 3:16-17
La naturaleza del pecado consiste cuando decidimos tomar otras fuentes de decisión en nuestro caminar en la vida y no al Señor:
· La Carne
“Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron;”
Romanos 5:12
“Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues estos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales os advierto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”
Gálatas 5:16-21
“Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.”
Gálatas 5:24-25
· El mundo y sus deseos
“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al Padre, ama al que ha nacido de Él. En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Porque este es el amor de Dios: que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. ¿Y quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”
1 Juan 1-5
“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”
1 Juan 2:15-17
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.”
Juan 16:33
“y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo, mío; y he sido glorificado en ellos. Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como nosotros.”
Juan 17:10-11
· Satanás y los demonios
“El ladrón solo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
Juan 10:10
“Por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros.”
Santiago 4:7
“… Él fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira.”
Juan 8:44
“Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.”
1 Corintios 10:12-13
Pero el asunto radica en que ninguno de los anteriores nos puede obligar a desobedecer al Señor, el poder que actúa lo hace a través del engaño y la mentira y nosotros tomamos la decisión de creerle.
Los creyentes en Cristo que nada externo a nosotros nos debe controlar y tomamos la decisión de creerle a estas tres fuentes mentirosas o creerle al Señor que es la verdad.
Un ejemplo: si una persona le dice que usted se salva de un atraco tirándose de una altura de más de 30 metros.
La persona no lo está empujando, usted decide saltar y en la caída se va dando cuenta que es una gran mentira, simplemente se dejó engañar pero la decisión la tomó usted, no le puede echar la culpa a algo externo.
Nadie lo está tomando a usted a la fuerza, ni externa ni internamente que lo esté obligando a desobedecer al Señor.
El primer objetivo del Señor es que podamos reconocer la verdad y para eso nos ha dado su Espíritu Santo.
“En esto conocéis el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. Hijos míos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan de parte del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.”
1 Juan 4:2-6
“el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.”
Juan 14:17
“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.”
Juan 15:26
“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”
Juan 16:13
El Señor quiere que crezcamos en estas tres áreas:
· La verdad acerca del Señor:
“y conocerle a Él, el poder de su resurrección y la participación en sus padecimientos, llegando a ser como Él en su muerte,”
Filipenses 3:10
· La verdad acerca de nosotros mismos:
“Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
Gálatas 2:20
“Porque ¿quién ha conocido la mente del Señor, para que le instruya? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.”
1 Corintios 2:16
· La verdad acerca de las otras personas:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él. El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”
Juan 3:16-18
“Pues muchos engañadores han salido al mundo que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el engañador y el anticristo. Tened cuidado para que no perdáis lo que hemos logrado, sino que recibáis abundante recompensa. Todo el que se desvía y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la enseñanza tiene tanto al Padre como al Hijo. Si alguno viene a vosotros y no trae esta enseñanza, no lo recibáis en casa, ni lo saludéis, pues el que lo saluda participa en sus malas obras.”
2 Juan 7-11
No imites lo malo, sino lo bueno



