Sanidades

I

Alejado del Señor?

Se puede afirmar con certeza que ningún creyente en Cristo ha evitado pasar por aquellos “desiertos” en los que no siente la presencia del Señor.

Hay muchos factores que nos pueden hacer sentir distanciados del Señor.

A veces nuestro acusador, satanás, nos susurra al oído y nos dejamos engañar.

Pero también puede ser una oportunidad que está usando el Señor, no tanto que Él se aleje, para mostrarnos que necesitamos alguna clase de limpieza interior.

Muchas veces nos enredamos con las cosas del mundo, que no son pecado, pero nos hacen sentir que no estamos en relación con el Señor.

También influye en nosotros no reconocer nuestra pobreza espiritual al no estar atentos a la palabra escrita y a la voz del Señor.

Cuando caemos en cuenta de nuestro error y le clamamos al Señor, nos acercamos a Él, todo el tiempo ha estado al lado en cumplimiento a su promesa.     

“… yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

Mateo 28:20

También sucede cuando nos acontece alguna adversidad, Gedeón tuvo la misma manera de pensar y de sentir cuando: 

“Y el ángel del Señor se le apareció, y le dijo: El Señor está contigo, valiente guerrero. Entonces Gedeón le respondió: Ah señor mío, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha ocurrido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas que nuestros padres nos han contado, diciendo: «¿No nos hizo el Señor subir de Egipto?». Pero ahora el Señor nos ha abandonado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.”

Jueces 6:12-13

El Señor le contestó:

“Y el Señor lo miró, y dijo: Ve con esta tu fuerza, y libra a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te he enviado yo?”

Jueces 6:14

Gedeón respondió:

“Y él respondió: Ah Señor, ¿cómo libraré a Israel? He aquí que mi familia es la más pobre en Manasés, y yo el menor de la casa de mi padre.”

Jueces 6:15

El Señor replicó:

“Pero el Señor le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a Madián como a un solo hombre.”

Jueces 6:15

Si el Señor lo llama fuerte, no se declare débil.

Si el Señor le ha prometido que estará con usted todos los días, no se sumerja en la mentira de que está alejado del Señor y el Señor alejado de usted, que eso no es así.

Si el Señor lo declara perdonado, no insista en los pecados.

Cuando el Señor dice que ha sido justificado en Cristo, no se sienta culpable.

Nunca trate de alejarse o de acercarse al Señor, es imposible de parte suya.

“Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque Él mismo ha dicho: Nunca te dejare ni te desamparare,”

Hebreos 13:5

“El Señor es mi pastor,

nada me faltará.

En lugares de verdes pastos me hace descansar;

junto a aguas de reposo me conduce.

Él restaura mi alma;

me guía por senderos de justicia

por amor de su nombre.

Aunque pase por el valle de sombra de muerte,

no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo;

tu vara y tu cayado me infunden aliento.

Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;

has ungido mi cabeza con aceite;

mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

y en la casa del Señor moraré por largos días.”

Salmo 23

Las palabras del Señor a Timoteo son las mismas para usted.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”

2 de Timoteo 1:7

Por lo tanto, nunca deberíamos responder a las circunstancias o a las personas con temor, pues tenemos el poder del Señor viviendo dentro de nosotros, su Espíritu Santo.

Acceda a su poder y aliente su corazón.

El Amor del Señor es el antídoto contra el temor y contra el sentir de que está alejado de Él.

“¿No te lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.”

Josué 1:9

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor.”

1 Juan 4:18

Si se siente desamparado, indefenso o alejado del Señor:

“con todo yo me alegraré en el Señor,

me regocijaré en el Dios de mi salvación.

El Señor Dios es mi fortaleza;

Él ha hecho mis pies como los de las ciervas,

y por las alturas me hace caminar.”

Habacuc 3:18-19

La palabra del Señor le dice todo lo contrario:

“El Señor es mi roca, mi baluarte y mi libertador;

mi Dios, mi roca en quien me refugio;

mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi altura inexpugnable.

Invoco al Señor, que es digno de ser alabado,

y soy salvo de mis enemigos.”

Salmo 18:2-3

Escuche su palabra y créale:

“Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.”

Romanos 8:28

Cuando el panorama se vea funesto, Cristo es su fortaleza.

Cuando sus circunstancias sean caóticas, Cristo es su estabilidad.

Cuando el futuro parezca incierto y fatídico, Cristo sigue siendo su esperanza.

La compañía, Amor y poder del Señor Jesucristo es suya *USELA*

“El da fuerzas al fatigado,

y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor.

Aun los mancebos se fatigan y se cansan,

y los jóvenes tropiezan y vacilan,

pero los que esperan en el Señor

renovarán sus fuerzas;

se remontarán con alas como las águilas,

correrán y no se cansarán,

caminarán y no se fatigarán.”

Isaías 40:29-31

El Señor nunca nos ha aceptado basado en lo que nosotros hayamos hecho.

“Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”

Efesios 2:8-9

“Confía en el Señor con todo tu corazón,

y no te apoyes en tu propio entendimiento.

Reconócele en todos tus caminos,

y Él enderezará tus sendas.”

Proverbios 3:5-6

Esto no solamente se aplica para la salvación sino para todos los aspectos de la vida.

¿Hay algo que el Señor esté arrancando de su vida?

¿Qué no quiere dejar?

¿Hay algo o alguien en que está confiando más que en el Señor?

El Señor cumplirá esta palabra en cada uno de nosotros.

“Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos;”

Romanos 8:29

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. Porque así como los sufrimientos de Cristo son nuestros en abundancia, así también abunda nuestro consuelo por medio de Cristo. Pero si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salvación; o si somos consolados, es para vuestro consuelo, que obra al soportar las mismas aflicciones que nosotros también sufrimos. Y nuestra esperanza respecto de vosotros está firmemente establecida, sabiendo que como sois copartícipes de los sufrimientos, así también lo sois de la consolación.”

2 Corintios 1:3-7

“Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Romanos 8:38-39

Nota aclaratoria: Todos los artículos son tomados de diferentes fuentes, las cuales son editadas y ajustadas por la corporación

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Matrícula curso de Exégesis y Hermenéutica Literaria