Sanidades

I

Aflicciones

“Entonces dijo así el Señor:

Si vuelves, yo te restauraré,

en mi presencia estarás;

si apartas lo precioso de lo vil,

serás mi portavoz.

Que se vuelvan ellos a ti,

pero tú no te vuelvas a ellos.”

Jeremías 15:19

La mayoría de las personas luchan por llegar a lo que perciben como la cima. 

Elaboran largas listas de logros personales, logros organizados de la perspectiva de lo que el mundo considera éxito.

También sucede con las personas que estamos en Cristo, con la esperanza de decirle al Señor: 

“Mira todo lo que estoy haciendo por ti”

Se nos olvida que nunca el Señor nos acepta con base en lo que hayamos hecho, Él nos recibe gracias a lo que Él hizo en la cruz.

“Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” 

Efesios 2:8-9

“Confía en el Señor con todo tu corazón,

y no te apoyes en tu propio entendimiento.

Reconócele en todos tus caminos,

y Él enderezará tus sendas.” 

Proverbios 3:5-6

Esto no se aplica solamente referente a la salvación, sino a todos los aspectos de nuestra vida.

“Y la serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: «No comeréis de ningún árbol del huerto»? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, ha dicho Dios: «No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis». Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis. Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.”

Génesis 3:1-5

Con esta mentira, Adán y Eva, creyeron que podían deshacerse del Señor para ordenar su vida y no depender de los criterios de Él, metas, logros, y hacer su propia voluntad.

¿Hay algo o alguien en que esté confiando más que en el Señor?

El Señor se ha comprometido a llevarnos a la plenitud y madurez espiritual.

“Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos;” 

Romanos 8:29

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. Porque así como los sufrimientos de Cristo son nuestros en abundancia, así también abunda nuestro consuelo por medio de Cristo. Pero si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salvación; o si somos consolados, es para vuestro consuelo, que obra al soportar las mismas aflicciones que nosotros también sufrimos. Y nuestra esperanza respecto de vosotros está firmemente establecida, sabiendo que como sois copartícipes de los sufrimientos, así también lo sois de la consolación.” 

2 Corintios 1:3-7

El Señor, como a Pablo, nos enseñará que su gracia siempre sería más que suficiente para todas nuestras debilidades.

“Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca. Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”

2 Corintios 12:7-10

Este proceso se aplica también en nosotros, Él nos mostrará como dejar de apoyarnos en formas terrenales de seguridad y nos enseñará a descansar en su gracia poderosa y su Amor; de esta manera creceremos a la semejanza a Cristo y estaremos preparados para servir.

·         Adquirirá una perspectiva nueva de la misericordia y la provisión del Señor y aprenderá a depender más de Él.

·         Desarrollará una comprensión más completa de sí mismo.

·         Crecerá en entendimiento y compasión de los otros.

Cuando confiamos en el Señor y le obedecemos, recibiremos una gran revelación y el Señor hará grandes maravillas por medio de cada uno.

“En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo;”

1 Pedro 1:6-7

Ni siquiera los que mantienen una comunicación estrecha e íntima con el Señor son inmunes a desilusiones, obstáculos, retos, luchas y sentimientos de desesperanza.

De hecho, enfrentarnos a dichas circunstancias nos motiva muchas veces a buscarlo y cuando lo hacemos Él es fiel para fortalecernos y renovarnos, fortaleciendo nuestra fe y es cuando podemos expresar

“En Cristo soy más que vencedor” 

“Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”

Romanos 8:37

“Pedro, apóstol de Jesucristo:

A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para vosotros, que sois protegidos por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo. En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; a quien sin haberle visto, le amáis, y a quien ahora no veis, pero creéis en Él, y os regocijáis grandemente con gozo inefable y lleno de gloria, obteniendo, como resultado de vuestra fe, la salvación de vuestras almas. Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que vendría a vosotros, diligentemente inquirieron e indagaron, procurando saber qué persona o tiempo indicaba el Espíritu de Cristo dentro de ellos, al predecir los sufrimientos de Cristo y las glorias que seguirían. A ellos les fue revelado que no se servían a sí mismos, sino a vosotros, en estas cosas que ahora os han sido anunciadas mediante los que os predicaron el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas a las cuales los ángeles anhelan mirar.”

1 Pedro 1:1-12

“Porque por esto trabajamos y nos esforzamos, porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los creyentes.”

1 Timoteo 4:10

“El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.”

2 Pedro 3:9

“El Espíritu del Señor Dios está sobre mí,

porque me ha ungido el Señor

para traer buenas nuevas a los afligidos;

me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón,

para proclamar libertad a los cautivos

y liberación a los prisioneros;

para proclamar el año favorable del Señor,

y el día de venganza de nuestro Dios;

para consolar a todos los que lloran,

para conceder que a los que lloran en Sión

se les dé diadema en vez de ceniza,

aceite de alegría en vez de luto,

manto de alabanza en vez de espíritu abatido;

para que sean llamados robles de justicia,

plantío del Señor, para que Él sea glorificado.”

Isaías 61:1-3

Este es el ministerio continuo del Señor Jesucristo en su vida y de cada creyente en Cristo.

“Cristo, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente; 8 y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció; y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen,”

Hebreos 5:7-9

Nota aclaratoria: Todos los artículos son tomados de diferentes fuentes, las cuales son editadas y ajustadas por la corporación

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Matrícula curso de Exégesis y Hermenéutica Literaria